Costa Amalfitana, Patrimonio de la humanidad

Road trip por el sur de Italia (Costa Amalfitana)

Estábamos en el ecuador del viaje. Habíamos visitado Roma, Nápoles, el impactante Vesubio junto a la magnífica joya clásica, Pompeya. Echábamos la mirada atrás y nuestros ojos estaban llenos de imágenes e historias irrepetibles y sin embargo nos embarcábamos a ver otro Patrimonio de la Humanidad, la Costa Amalfitana. ¡¡Dios Santo!! ¿Cómo habíamos tardado tanto en hacer este viaje? Los acantilados no se hicieron esperar, hermosas casas blancas parecían colgadas en las montañas, arropadas por una vegetación salvaje que contrastaba perfectamente con el azul celeste del mediterráneo.

A pocos kilómetros de Nápoles nos adentrábamos al Natro Azzuro (Cinta Azul) que duda hace honor a su nombre, bordeando el Tirreno, era uno de los viajes más bellos al sur de Italia que habíamos reservado para hacer en Primavera aprovechando que la temperatura es más templada y no hay tanta gente. Nos habían avisado que en Verano es casi imposible hacerla en coche por la cantidad de atascos que se organizan.

Como si nos adentráramos en un cuento, seguíamos una estrechísima carretera por el litoral amalfitano, esperando nuestra siguiente sorpresa visual. Cada pocos kilómetros era imposible no parar el coche para disfrutar de las vistas.

Entre tanto, era fácil encontrarse puestecitos de verduras y frutas con los limones más grandes que habíamos visto nunca. Eran gigantes. Estaba claro que entrábamos en la ciudad de los Cítricos. Os recomendamos que compréis algún tomate o limón, tienen un sabor espectacular.

Hicimos noche en un alojamiento a 5km de Sorrento donde decidimos que sería nuestra base por dos días.

Un dato importante de vuestra ruta por la Costa Amalfitana (Positano, Grotta Smeraldo, Amalfi,  Atrani y Ravello) es que pasareis por una de las carreteras más peligrosas de Europa. Las carreteras son una locura, aunque las esperábamos peor. La más peligrosa fue el tramo de Atrani a Ravello. Durante todo el trayecto las carreteras están al ras de los acantilados, son muy estrechas y para colmo de doble sentido. Imaginad la cantidad de curvas que puede haber si vas bordeando acantilados y resulta muy complicado saber si viene alguien en dirección contraria, preparaos si viene un autocar… ahí empieza la aventura peligrosa, pondréis a prueba vuestra habilidad al volante, llevando al límite tus límites al sortear las paredes escarpadas de la montaña, dando marcha atrás para dejarles el espacio suficiente para que no se queden encajados o arrimándote al precipicio tanto que mejor no respirar. Así que no os negaremos que en varios tramos rezamos porque no viniera ningún coche y sentías una necesidad imperiosa por salir rápido de allí. Ahora entenderéis cuando os recomendamos en el Post de Nápoles que al alquilar el coche no dudéis en contratar el seguro a todo riesgo, es fácil hacerle un arañazo. El resto es ir con mucho cuidado, pero merece la pena, de hecho, hay muchos tramos espaciosos con miradores para poder parar y disfrutar las vistas.

“Lo más peligroso fue el tramo de Atrani a Ravello”

Positano

También llamado el Balcón más bello de Italia y la joya de la Costa Amalfitana. Es una sucesión de casas de colores situadas elegantemente en una colina que parece arroparles con cariño. Junto a sus sinuosas calles, forman uno de los enclaves más encantadores de la Costa. Sus limoneros le dan un aroma cítrico al pueblo que combina a la perfección con el aroma salado del mar y su temperatura perfecta, te invita a sentarte en una de sus muchas terrazas con un rico limonzzelo donde poder contemplar la panorámica e intentar fijar en tu recuerdo todo lo que está aconteciendo, a sabiendas que ninguna foto que pueda hacer nuestras inexpertas manos podrán inmortalizar lo que estamos viviendo.

Su enclave es ideal y sorprende imaginar el día a día de sus habitantes. Y tranquilos si habéis cogido unos kilos de más durante el viaje, Positano os ayudará a perderlos con sus infinitos escalones, sobre todo si quieres bajar a la playa de Fornillo.

La Iglesia de Santa María Assunta y su cripta medieval se convertirán en las protagonistas de tus fotos. Se torna imposible no fotografiarlo siendo uno de sus patrimonios más importantes.

Por costumbre tenemos la manía de revisar la ruta que vamos a tomar el día siguiente y casi por casualidad vimos que pasábamos al lado de una maravillosa cueva, donde se podía observar en su interior el agua celeste. ¡Teníamos que ir! Nuestros ojos se abrieron de par en par e íbamos en busca y captura para que no se nos escapase durante el trayecto, ya que no sería fácil acceder. Teniendo en cuenta que estábamos en el acantilado y que las cuevas estarían al ras del mar. ¡Daba igual! Estábamos dispuestos a encontrarla. Cual sería nuestra sorpresa, cuando vemos un cartelito que pone “Grotta Smeraldo” y al lado un pequeño parking. Que fácil estaba resultando. Nada más apagar el motor de nuestro coche se nos acercó un señor y nos dijo que costaba 3€ estacionar allí. Nos resultó un poco raro pero total, tampoco era un dineral.

Rápidamente se ve un cartel que indica que hay que bajar por un ascensor, ¡muy moderno en pleno acantilado! Bajamos en el ascensor y nos encontramos con otro hombre que nos indicó que la entrada eran 5€. ¡pues sí que lo tienen bien montado! Nos metimos en la gruta y allí rápidamente nos subieron en una barca con otras 8 personas más y a disfrutar por la cueva.

Mucha otra gente venía en bote, así que probablemente se venda como excursión en barco saliendo desde Positano.

Unos 3 metros después y durante no más de 5 o 10 minutos, ¡sí! Ya había terminado la visita. Quizás fueran nuestras expectativas, pero sinceramente, nos quedamos un poco sorprendidos por lo corto que se nos había hecho la expedición por la cueva. Así que ¡Recomendación! si queréis ahorraros unos euros y si vuestro recorrido continúa hasta Capri os informamos que allí tenéis más cuevas impresionantes con las mismas características y con mucho más recorrido.

Cabe decir que aun así la cueva, aunque es pequeña, es impresionante. Ese color tan increíble se debe gracias a una pequeña grieta en la roca que refleja la luz de exterior creando esa luz que cambia según la hora del día, de celeste a cobalto. Realmente impresionante.

Amalfi / Atrani – Lo primero informaros que se puede dejar el coche en Amalfi, ¡Ojo! los huecos están muy cotizados y en casi todo el pueblo tienen parquímetro. Una vez hayas encontrado un hueco puedes olvidarte del coche, ver tranquilamente el pueblo y pasar a pie a Atrani por la carretera, son 10 minutos. Amalfi es comparación con el resto nos pareció bastante grande. Muy recomendable dar una vuelta por su calle principal y ver sus tiendas artesanales mientras saboreais un helado.

Catedral de San Andrés Apóstol, Es una de las catedrales más curiosas que vimos en el viaje, con cierto aire árabe y con una escalinata de piedra que te invita a subir al cielo, guarda en su cripta las reliquias de San Andrés de Constantinopla, pero no son las únicas. Tienen reliquias de otros Santos y es fácil que te cuenten la cantidad de milagros acontecidos en la misma.

Amalfi es perfecto para perderse entre sus calles estrechas, llenas de recovecos. Es fácil encontraros con curiosas sorpresas como en la Plaza Espíritu Santo, que se puede apreciar un Belén en plena fuente, donde no le falta detalle y curiosamente las figuras de José, María y el niño están sumergidos bajo el agua, era el segundo Belén que veíamos dentro del agua, ¿Se trata de una tradición Napolitana?.

Ravello – Esta en lo alto de la montaña después de un tramo de carretera muy complicado. Aquí no nos paramos mucho tiempo. Nos resultó imposible encontrar un hueco para aparcar, pero se apreciaba su exclusividad, belleza y sus increíbles jardines. Fue una de las potencias comerciales del Mediterráneo

Después de este día en el que teníamos dudas sobre si nos daría tiempo, os podemos decir que da tiempo de sobra. Es más, por la noche fuimos a Sorrento y cenamos por allí. A pesar de lo cansados que estábamos nos encontrábamos emocionados planeado el día siguiente “Capri”, que os contaremos próximamente.

Hasta pronto patrulleros!

(Ver Roma) – (Ver Nápoles) – (Ver Vesubio y Pompeya)

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