Japón – Hiroshima, año cero.

“Seventy-one years ago, on a bright cloudless morning, death fell from the sky and the world was changed. A flash of light and a wall of fire destroyed a city and demonstrated that mankind possessed the means to destroy itself”

Extracto del discurso del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama en su visita a Hiroshima en Mayo de 2016.

La noche anterior a nuestra visita a Hiroshima le preguntamos a una chica de Kyoto por qué creía que debíamos ir.

“Está claro” – nos contestó – “los europeos debéis saber lo que pasó allí realmente”.

Efectivamente, aunque todos nosotros conozcamos Hiroshima, siempre nos ha resultado lejano, teniendo más presente el horror “cercano” del Holocausto nazi y los campos de concentración.

Llegar a Hiroshima desde Kyoto no supone ningún problema teniendo la JR pass (de hecho, muchos visitantes van y vienen el mismo día desde allí).

Es importante tener en cuenta que Hiroshima es una ciudad que ha sido reconstruida desde la nada absoluta. Una ciudad que la mañana del 6 de Agosto de 1945 fue devastada y hecha añicos, dejando un reguero de más de 100.000 fallecidos y otros tantos desaparecidos.

Esta composición de lugar creemos que es necesario antes de realizar el paseo por la zona del Parque Conmemorativo de la Paz y entrar en el Museo.

curva-editada

Interior de la sala nacional conmemorativa de la Paz, cada ladrillo tiene el nombre de personas fallecidas debido al bombardeo. En el centro, una pequeña fuente. Un lugar de meditación y rezo. 

Pasear por este parque, en el que a cada paso hay multitud de monumentos llamando a la paz hacen que no dejes de tener presente donde estás. Un paseo tranquilo, callado. Y, aunque multitud de gente nos rodeaba, resultaba desconcertante el silencio y el respeto que allí se estaba guardando.

Nada de selfies masivos, nada de turistas vocingleros, nada de ruidos ensordecedores (salvo el tráfico de alrededor) . Gente paseando, leyendo, ancianos simplemente sentados mirando al vacío…. gente rezando.

llama-editado

El cenitafio en primer plano, seguido de la llama y de fondo, el Dome. 

La imperturbable llama de la Paz, que seguirá iluminada hasta que la amenaza nuclear cese, el cenotafio, el monumento a los niños…. Todos estos monumentos rodeando el punto principal de este paseo, el epicentro del infierno, la zona cero, la 原爆ドーム Genbaku Dōmu o cúpula Gembaku. (Patrimonio UNESCO desde 1996)

dome-editado

Realmente inimaginable, aún viendo el estado en que quedó la antigua Exposición comercial de la prefectura de Hiroshima, pensar que sólo a 600 metros en vertical de ese edificio estalló el Little Boy dejando a su paso destrucción, desolación y muerte.

Este símbolo de paz y de encuentro nos abofetea la cara monstrándonos el lado más oscuro de la raza humana, las guerras, el dolor, el odio; todo condensado en el esqueleto de un edificio que resiste a derrumbarse, que permanece año tras año recordándonos que ahí, justo ahí, comenzaba el Año Cero de Hiroshima.

Os mostramos aquí un pequeño extracto del concierto de campanas que se realizó e los pies del Dome por una asociación de víctimas de la bomba

EL MUSEO MEMORIAL DE LA PAZ DE HIROSHIMA

Cuando preparábamos nuestro viaje a Japón, decidimos que éste sería el único museo que visitaríamos y, a pesar de que una de las partes principales del mismo se encuentra en obras; realmente merece la pena.

Nos gustaría aclarar que a pesar de la cantidad de gente que había (sobre todo mucho turismo nacional) el respeto y el silencio de los visitantes era abrumador.

sdr
Exterior del museo Memorial de la Paz en Hiroshima

Resultaba increíble ver a familias enteras llorando frente a un reloj de muñeca roto o un uniforme de colegial aún manchado de lluvia contaminada. Cualquier persona con un mínimo de empatía se contagiaba de ese sentimiento de tristeza. Visitantes ancianos con los ojos vidriosos, padres explicando a sus hijos lo que era cada cosa, turistas en silencio. Respeto.

No fuimos capaces de sacar la cámara dentro del museo.

Hicimos, eso sí, una foto a modo informativo a la maqueta que mostraba el punto exacto donde se detonó la bomba.

dav
Hipocentro en escala; los edificios que se ven son los que no se cayeron. Se rompieron las ventanas hasta a 16 kms y se sintió la bomba hasta en 59 kms a la redonda.

A la salida, nos mantuvimos en silencio unos minutos, intentando digerir lo que acabábamos de ver.

La vida sigue en Hiroshima y ahora es una ciudad moderna y activa con una vida nocturna muy divertida.

sdr
sdr

Nos gustaría destacar, sin duda, para cenar el Shintenchi Okonomimura; un edificio de 5 plantas con una pinta muy lúgubre pero realmente sorprendente en el interior: planchas donde se preparan okonomiyakis para todos los gustos. Cada planta y cada plancha tiene su especialidad y resulta muy divertido e interesante.

dav
Okonomiyakis: masa a la plancha rellenada de col, huevo, y carne, pescado, más verdura….

 En definitiva, creemos que visitar Hiroshima es necesario en tu viaje a Japón, porque revisitar la historia, acercarte al desastre y ver un poquito más cerca el dolor y el sufrimiento nos hace crecer como personas.

Y ésto no pasa todos los días.

Deja un comentario

error: Content is protected !!