Italia – Vesubio y Pompeya

“Quid sit futurum cras, fuge quaerere; et Quem fors dierum cunque dabit, lucro Appone; nec dulces amores sperne, puer, neque tu choreas”. (Horacio, Lib. I, od. IX)
“Deja de preocuparte lo que traerá el mañana y considera goce lo que Fortuna cada día te da; y mientras seas joven no desdeñes ni el dulce amor ni las danzas…”

Parece que fue ayer cuando estudiaba cultura clásica en el instituto, con una maestra que su pasión por la antigüedad la hacía casi cómica. No tardó en meterse en el corazón de cada uno de nosotros con sus historias escenificadas y su amor por la docencia.

Un buen día nos recomendó un libro que no tardé en leerme, pero que rápidamente aparqué en algún rincón de mi mente.

Ha sido 14 años después, cuando sin querer, el destino me ha llevado a uno de los lugares que sin saberlo ya había estado ¿Cómo era posible?. Nunca había pisado Italia y mucho menos Pompeya, pero ahí estaba y todo me resultaba extrañamente familiar. Me venían nombres a la cabeza, historias de amor, de miedo, aventuras. ¿Habría visto una película? ¿una posible reencarnación?. Fue al llegar a España cuando me vino de forma clara un recuerdo, un libro, eso era.

Me había leído hace muchos años un libro sobre Pompeya, ¿dónde estaría?. Empecé a buscarlo con ahínco por todos los rincones de mi casa, hasta que dí con él. Ahí estaba… Se titulaba ” Los últimos días de Pompeya” . Como el que encuentra un tesoro lo abrí con cariño y empecé de nuevo a releer el libro.

Tras el viaje, el libro rápidamente tomó vida.

Ahora esas mismas calles, estaban llenas por el trasiego de millones de curiosos que anhelaban conocer como nuestros antepasados vivían, hasta que en el año 79 d.C. un fatídico desastre natural, la erupción del volcán Vesubio acabó con la ciudad entera de un modo violento y cruel. Dejando bajo sus cenizas una ciudad de esplendor y riqueza donde sin querer guardó para la posteridad la ciudad de Pompeya y Herculano, recordándonos que la tierra está viva y en cualquier momento puede demostrarnos su poder.

♦ Nuestro recorrido

Con el sol recién amanecido, dejamos atrás Nápoles para aventurarnos a subir a la zona más alta del Vesubio y ver el origen del desastre.

Os recomendamos ir en coche y estar allí no más tarde las 9:30 am ya que el parking se llena de coches y autocares. Nosotros nos encontramos con cerca de 30 autocares de colegios. El parking cuesta 5€ y luego te cobran 1€ por trayecto y persona si quieres que te suban desde el parking del coche hasta la entrada para comprar el ticket (se puede hacer andando también). Son unos 2km. Nosotros subimos al taxi por ignorancia, pensamos que estaba más lejos la entrada, pero la verdad es que después de toda la expedición, no nos vino mal para no agotarnos antes de tiempo, eso sí a la vuelta la bajamos andando.

Una vez arriba compras el ticket 10€/pers, y ya estás listo para iniciar el ascenso. No es excesivamente complicado.

Durante todo el ascenso, se disfruta de unas vistas inigualables, tanto del ambiente lunar que ofrece el Volcán, como por las panorámicas de Nápoles que podréis observar.

En 30 o 45 minutos a buen ritmo y sin parar ya estábamos arriba donde contemplamos estas vistas.

Vista pájaro de Nápoles desde el Vesubio

Era sorprendente ver como en la cima del volcán se podía observar humo que salía de sus paredes.

Merece la pena visitarlo, no ocupa mucho tiempo y es muy curioso ver el grandísimo cráter que lo compone. En sí el Monte Vesubio no es de los más altos y complejos de ascender, tiene una altura de 1281 m y está muy preparado para los excursionistas, así que ¡ánimo, no os lo perdáis!

Recomendaciones:

  • Mejor ir primero al Vesubio para después aprovechar el resto del día en Pompeya.
  • Intenta evitar las temporadas altas, ya que el calor te puede jugar una mala pasada.
  • Lo mejor es ir a primera hora para no encontrarte con millones de excursionistas.
  • Ponte un calzado cómodo y resistente ya que el terreno es un tanto escurridizo.
  • Lleva agua, aunque si se os olvida tampoco os preocupéis, encontraréis en varios tramos de el ascenso, refugios de comida y de recuerdos típicos.
  • Protección solar.

Pompeya

Una vez a abajo, era el momento de coger al coche, dirección Pompeya.

Al llegar pensamos que después de un día tan largo lo mejor sería hacer noche allí. Encontramos un alojamiento a 5 min andando de la entrada de las excavaciones y disponía de parking pero hay algunos que están prácticamente pegados a las excavaciones, como es el caso del Camping Zeus

A la 13:30h entramos y estuvimos hasta las 17h que cerraron. Se nos quedó corto.

  • Los horarios de visita de Pompeya son:
    • Desde el 1 de abril hasta el 31 de octubre, de las 9 horas hasta las 19,30 horas, con última entrada a las 18 horas.
    • En el periodo de noviembre a marzo, las excavaciones se pueden visitar hasta las 17 horas, con última admisión a las 15,30 horas.
    • El precio son 11€ por persona.
  • A la derecha de las taquillas, donde podréis comprar las entradas, se encuentra un punto de información/tienda que te facilitarán un librito explicativo en tu idioma y un mapa que te orientará sobre las mejores rutas y la historia de cada lugar que vayas visitando.
  • Os recomendamos que contéis con 4 o 5 horas para la visita. Es enorme y hay mucho que ver.

Pompeya impresiona por la cantidad de historia que tiene, puedes pasar todo el día recorriéndolo.

Las excavaciones realizadas nos muestran multitud de detalles de las casas romanas según la clase social.

La importancia de las termas en la sociedad romana era evidente. Es magnifico observar cómo usaban diferentes estancias a distintas temperaturas. Cómo estaban separadas las dependencias de hombres y mujeres, notándose diferencia en la amplitud de éstas, siendo considerablemente mucho más grandes y luminosas los espacios de los hombres y más oscuras y pequeñas el de las mujeres.

Los circos, foros y anfiteatros son realmente espectaculares. Encontraréis varios por todo la ciudad. Enormes, medianos y pequeños, donde os podréis imaginar las fiestas y las famosas representaciones teatrales.

Otro dato muy curioso de ver, son los prostíbulos donde se pueden observar dibujos muy bien conservados y explícitos, donde informaban a los romanos de la práctica que se realizaba en cada habitáculo.

Nos impresionó poder observar, algunos de los moldes de yeso de las víctimas que fueron sorprendidas por la lava del Vesubio.

Se pudieron recuperar infinidad de vasijas y útiles que se encuentran clasificados en un almacén.

Otra zona diferente y curiosa de ver son los jardines, se puede apreciar como la arquitectura y las plantas se fusionan con elegancia.

Como consejo, al entrar hay una zona “Museo” con proyecciones que recrean la vida de la ciudad en su máximo esplendor. Totalmente recomendable para cuando vayáis a salir. Así que guardad algo de tiempo para no perdérosla.

A la salida estábamos muertos de hambre y como siempre solemos buscar lugares típicos para encontrar la esencia del lugar. Encontramos un sitio de pizzas con unas recomendaciones muy buenas y fue realmente increíble. El sitio se llama Trammiere y el hombre del local Toni, es un figura, el “El Maradona de las pizzas” se hace llamar. Os hará pasar un rato estupendo contando sus batallitas por Ibiza, mientras os prepara una pizza deliciosa.

Eso sí, el local está diseñado para Take away, aunque no temáis en la parte superior tienen un almacén con unas mesitas muy sencillas donde seguro que os las ofrecen con cariño.

Esperamos que os sirva de ayuda.

Hasta pronto patrulleros.

 

(Ver Roma)(Ver Nápoles) 

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